El Sujeto y su Formacion Docente

El sujeto, relato autobiográfico y su elección profesional

  • cuento

La escuelita sin nombre

 

                              Érase una vez un señor conejo, que vivía con su familia, su pequeña hija Coni y su esposa Rabitt. Vivian en la ciudad carriot, que era una ciudad muy grande, llena de comercios, escuelas, fabricas, edificios y miles de casitas para todos los conejos.

Señor conejo era maestro, tenía un muy alto nivel de preparación pues ya había terminado de hacer su doctorado y estaba próximo a iniciar un postgrado en educación holística.

Trabajaba en una escuela a las afueras de la ciudad, esta escuela era comunitaria ya que solo lo tenía a él como maestro, y sus alumnos eran de todos los grados. El día que el señor conejo decidió ir a trabajar a esta escuela como director comisionado no sabía lo que le esperaría, ya que “la escuela” no tenía infraestructura y ni siquiera un nombre, era el inicio de ella ya que las mamas conejas tenían tantos conejitos que necesitaban una escuela cercana para poderlos llevar, por ello le exigieron al gobierno una escuela en esa población.

Entonces el señor conejo junto con las mamas debían buscar un lugar en donde poder trabajar, pero un abuelito de uno de los conejitos más pequeños ofreció su casa para que la usaran mientras conseguían que les construyeran la escala. Esta casa contaba solo con 3 cuartos pequeños, donde el abuelo conejo guardaba sus herramientas de trabajo pues era carpintero, un baño que debían compartir los conejos y conejas, y un patio que no tenía tejado ni barda alguna.

Eran en total 35 conejos de diferentes grados los cuales tenía que atender solo el señor conejo. Al principio pues todo era un desorden, porque los espacios eran tan pequeños que los conejos no se podían quedar quietos.

Como no tenían en donde sentarse señor conejo les pidió que para el día siguiente llevaran una silla de su casa y que el haría una mesa para que pudieran apoyarse.

Pasaron tres meses que el señor conejo hiso su mejor esfuerzo, los separo por edades y les ponía hacer trabajos de acuerdo a sus edades, y a veces los mayores tenían que enseñarles a los más pequeños de primero las letras y los números, mientras señor conejo trabajaba con otro grupo.

 señor conejo terminaba tan cansado, pues andaba de un lado para otro, hablando mucho y aparte de hacer su trabajo como maestro también tenía que hacer papeleo como director y secretario, sin mencionar que la hacía de intendente también.

Un día les llego un documento, donde decía que ya tenían un terreno para construir la escuela, el señor conejo estaba preocupado pues no sabía de donde iban a sacar dinero para poder hacerlo, pues el gobierno solo los apoyaba con un %50 y aun así era mucho dinero el que tenían que conseguir. Así que ese día se fue a su casa y le comento a su esposa la situación, la señora rabbit era muy ingeniosa así que le propuso que animara a las mamas conejo a hacer ventas de comida o de cosas que ellas supieran hacer, señor conejo le dijo que las mamas no querrían pues es cuestión de tiempo y esfuerzo para poder lograr que eso funcionara y la verdad se sentía muy inseguro, por ello Mama rabbit decidió acompañarlo al día siguiente a platicar con las mamas y poder convencerlas.

Mama rabbit las convenció de que su participación en ese proyecto era muy importante, que pronto se vendría la fiesta de la gran zanahoria, en la cual venían muchos conejos de distintas ciudades a probar los mejores platillos de zanahorias que pudieran existir, así que cada mama coneja debía cocinar y hornear muchas zanahorias, para que asi tuvieran muchas ventas y lograr llegar al presupuesto requerido. Las mamas conejo estuvieron de acuerdo y se fueron muy decididas a apoyar.

 

Así que se llegó el día de la fiesta de la gran zanahoria y las mamas se pusieron hacer distintos platillos, como pasteles de zanahoria, sopas de zanahoria, panes de zanahoria, bebidas de zanahoria, cremas de zanahoria, botanas de zanahoria, dulces de zanahoria, etc. Etc. Un sin fin de alimentos preparados con las deliciosas zanahorias. Todo esto lo fueron a vender al centro de la ciudad carriot donde se concentraba la mayor cantidad de visitantes.  Las mamas conejo vendieron exitosamente todos sus productos y lograron juntar más de lo que esperaban.

 

Con el dinero que reunieron las mamas conejo, pudieron pagar el %50 que se necesitaba para la infraestructura de la escuela, aunque no fue inmediata la respuesta del gobierno, pues tuvieron que pasar dos meses más gestionando el apoyo, pudieron conseguirlo, fueron días difíciles pues el señor conejo tenía que dar sus clases y a la vez tener que ir a gestionar con papeleos y juntas con los conejos encargados de esos asuntos, pero al final se consiguió el recurso, y con el restante de las ventas compraron material didáctico, arbolitos, flores y semillas de zanahorias para plantar en su nueva escuela. Los pequeños conejos estaban muy contentos de estrenar los nuevos salones, con asientos cómodos y pizarrones inteligentes.

El señor conejo estuvo trabajando un año de manera unitaria, después de este tiempo comenzaron a mandarles más maestros para que pudieran cubrir todos los grados y salones necesarios, pues la demanda era cada vez más grande. Así que, al cabo de dos años de haber iniciado esta escuela, ya tenía todo el personal necesario para trabajar de manera más eficiente.

Señor conejo estaba muy satisfecho de los esfuerzos que había hecho durante ese tiempo, pues el esfuerzo y el tiempo invertido había valido la pena, además a estas alturas el ya solo se dedicaba a ser director pues su personal estaba completo. Siempre se ha dedicado a velar por sus pequeños conejos, mamas conejo y su personal docente, para que esa escuela que tenía pocas esperanzas, fuera y siguiera siendo de calidad.